Ser médico
Dr. Pedro Ignacio
Carvallo A.
Ser médico... significa ser
noble, ser honesto, ser generoso, ser comprensivo, identificarse con el dolor
ajeno, conmoverse anteunalágrima, ser solidario con el que sufre, con el
incapacitado, con el enfermo.
¿Seré yo digno de ser médico?
¿Tendré yo el carácter, la voluntad, la capacidad de entrega, la fuerza para
ser médico ? ¿No será irreverente, el que yo pretenda ser médico?
Ruego se me perdone mi falta de humildad
por querer ser médico.
Ser médico es :después de Dios, Ud. doctor. Significa ser admirado, ser esperanza, ser soporte, ser
calor, ser capaz de ayudar a recuperar la salud ... ser un instrumento de Dios,
para mantener la vida que Él nos ha
dado.
De las profesiones, la más noble;
de los oficios el más vil.
El enfermo busca en el médico,
una mirada afectuosa, que le ofrezca solidaridad; un oído atento, que le
escuche sus penas; una mano fuerte, que se le tienda para recibir calor; una
palabra de aliento, que alimente su esperanza; una actitud fraternal, para sentirse
humano ... que le sirva de asidero para seguir luchando.
Ser médico, es ser diferente. No
es posible comprender lo que hacen los médicos. Ser capaz de pensar, de actuar,
de ejecutar, en medio de la confusión que la enfermedad significa; desenvolverse
en medio del llanto, del sudor, de la sangre, del dolor, de la hediondez, de la
embriaguez, de la locura, de los gritos, de la desesperación, en ese espantoso
escenario dantesco, que puede ser cualquier servicio de emergencia de cualquier
hospital. Vivir con pasión, el reto que significa enfrentar el castigo que Dios
impuso a Adán y Eva por su osadía: la enfermedad, sufrirás...
Para ser médico hay que serlo en
esencia. No se puede ser médico, porque se me ocurre interesante serlo. El
ejercicio de esta profesión se haría insoportable, si no se lleva en la sangre
la vocación de ser médico.
Es que la medicina tiene que ser
así. No puede ser concebida una profesión tan rica, tan viva, tan emocionante,
sin la disposición de vivir la plenamente, con todos sus retos, emociones,
frustraciones, limitaciones, satisfacciones ... es por todo esto que es tan
absorbente. Es por ello que es difícil que sea comprendida por los que no han
sido seducidos por ella.
En el ejercicio médico, nunca se
llega al final del camino; siempre habrá un problema no resuelto; siempre una
misma enfermedad, será diferente en otro enfermo; nunca una experiencia será
del todo válida en otra situación; a veces, y solamente a veces, estaremos en
posición de establecer un pronóstico certero. Y esto es precisamente lo que
significa el reto de la medicina, y de allí lo apasionante que resulta su
ejercicio.
Lo único verdaderamente cierto,
en la práctica médica, es que el mayor regocijo imaginable, siempre se derivará
de la satisfacción que es capaz de producir el ejercicio de la solidaridad
humana.
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